Por casi 20 años disfrute lo único bueno que te permite tener un cuerpo obeso. Comer sin sufrir dolor de estómago
Pero lamentablemente el resto no fue agradable. Dificultades para caminar por mucho tiempo o distancias largas. Sudoración constante y con el más mínimo esfuerzo. O falta de respiración en las noches obligándome dormir muchas veces sentado.
En otras palabras, aunque la ciencia dijera que la gordura no mata, el hecho de no tener suficiente fuerza y energía, de no poder vivir tranquilamente y que no puedes hacer ni el 99% de todo lo que te gusta y debes hacer, es razón suficiente para pensar en un cambio de vida.



Prueba
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